TECNOSAGA, S.A. es
A LA MUERTE DE GIL
Esa muerte que mata como un hombre,
igual que un despilfarro, tiene nombre. Te mueres sin mirones, una suerte sin duda que le debes a esa muerte. Y te han puesto una vela en los altares los chulos y las putas de los bares, los ciegos, las floristas, las criadas y los borrachos de las madrugadas, los tronos y las abominaciones, los sablistas que viven en pensiones de luces amarillas, los amantes que se aman en las tapias, los cantantes de tangos y de la canción canalla, y el llanto del que sufre y del que calla, y el buen amor para dormir al lado, los besos que no diste y los que has dado, los cuerpos que se buscan impacientes y amaste con las uñas y los dientes, y siestas bajo pérgolas secretas, jardines intramuros y glorietas que llevan a cansados cenadores con hortensias y pájaros cantores, por la tarde, en las enredaderas, visibles y lejanas las afueras. El mundo que en tus ojos se disuelve no importa ya. De donde vas no vuelve ninguno a contarnos lo que pasa, pero estarás allí como en tu casa. Adiós, adiós, amigo, no estés triste, que has dado más de lo que recibiste. Al otro lado hay algo que te espera como esperabas tú la primavera.
JULIO ANTONIO SENADOR
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